El Reto de la Ballena Azul fue un juego viral que surgió alrededor de 2017 en Rusia y luego se expandió de forma global. Inicialmente apareció en VKontakte, una red social rusa similar a Facebook, pero se viralizó a través de Facebook, Instagram y TikTok (antes musically), donde circularon cadenas de hashtags, imagenes y mensajes relacionadas con el reto
Consistía en una serie de 50 retos que los participantes debían cumplir durante 50 días. Aunque al principio los primeros retos parecían inofensivos (dibujar una ballena en el brazo, despertarse a las 4:20 a.m., ver películas de terror), con el tiempo estos se volvían cada vez más peligrosos, hasta culminar con el último reto de suicidarse.
Dilema Ético:
El dilema ético que planteó este fenómeno no fue solo individual, sino colectivo: ¿hasta qué punto los medios y las redes sociales son lo suficiente poderosos para influir en las decisiones de los jóvenes?. Aunque nunca consideré participar, sí me impactó cómo algo tan peligroso podía atraer a jóvenes que buscaban pertenecer o llamar la atención. Gracias a este tipo de retos refuerzo la necesidad e importancia de tener responsabilidad digital y de compartir o comentar publicaciones relacionadas con estos temas, ya que hacerlo puede contribuir a su difusión y aumentar el riesgo para otras personas.
El caso de la Ballena Azul muestra cómo los juegos virtuales pueden llegar a tener consecuencias reales y trágicas, además de la importancia de pensar antes de interactuar o difundir contenido en redes sociales. Lo que parece un simple juego puede esconder dinámicas de control y manipulación emocional.