El cajero automático es un termina electrónico que permite a los usuarios realizar transacciones financieras básicas sin necesidad de la interacción directa con un cajero humano. Usa interfaces táctiles o botones físicos, tarjetas con bandas magnéticas o chips, y sistemas de red para conectar con servidores bancarios en tiempo real.
Según McLuhan, los medios calientes son aquellos que amplifican uno de nuestros sentidos de forma intensa y ofrecen alta definición y baja participación del usuario. En otras palabras, no requieren mucho esfuerzo por parte del receptor para “complementar” el mensaje o interacción. El cajero automático es un medio caliente porque cumple con estas condiciones: - tiene alta definición funcional: su interfaz es clara, directa, guiada paso a paso. - Requiere baja participación cognitiva del usuario: solo se debe seguir instrucciones simples para retirar dinero, consultar saldo, etc. - amplifica el sentido de la vista y el tacto (pantallas e interfaces físicas) sin necesidad de contexto emocional o interpretación compleja. - Esta altamente automatizado, lo que reduce la interacción humana, y por ende, la necesidad de interpretación simbólica o emocional.
El cajero automático es un medio caliente porque automatiza una función humana (el acceso directo) de manera intensiva y directa, con mínima ambigüedad o esfuerzo interpretativo. Como señala McLuhan, los medios calientes amplifican mientras que los fríos involucran; en este caso, el ATM amplifica la función bancaria sin involucrar emociona ni sensorialmente a usuario de forma compleja.
